Relato en Culturas, La Vanguardia

Relato inspirado en unas imágenes de Mallorca para la sección Culturas de La Vanguardia.
Si hablamos de paraísos, además de tus brazos, siempre diré Mallorca. Quizás porque antes de conocerte pensaba en las sirenas y en los piratas que salen en los cuentos. En las de largos cabellos y en los del parche en el ojo. Y es que me fui a Mallorca a buscarlos. Pero nada, no estaban. Recuerdo que nadé varias noches y varios días, por las tardes no. Por las tardes dormía y andaba. Nadie me conocía ni sabía qué prefería llevar en los pies, nadie sabía qué buscaba allí ni qué esperaba encontrar. Y eso es lo que más me gustaba de la isla. Que nunca tenía respuestas para nadie ni preguntas para mí. Estaba allí, solo, en silencio, sin tiempo. Sólo alguna vez el viento agitaba mis recuerdos contra las olas y subía la marea. Entonces lo que siempre hacía yo era buscar la luz del faro. Para no perderme del todo, para seguir navegando y amarrándome a todos los puertos. O a ninguno. Porque una isla es ese lugar misterioso que te empuja a volver. Aunque nunca te hayas ido.
Cuento para Caja Madrid
Publicación de un cuento en un libro de relatos de Caja Madrid.
Respira bajo el agua
Me levanto en una cama enorme. Tengo a mi lado un vaso azul y a mis pies un perro marrón. Cojo la brocha que hay encima de la mesilla roja y pinto un círculo amarillo muy grande. Ya tengo el sol. Monto la escalera que llega al cielo y lo cuelgo allí arriba. Ya es para todos. Salgo a la calle y pinto todas las baldosas de distintas formas y colores hasta llegar a tu portal. Tiro una piedra a tu ventana más



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